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El perfume

Análisis sociológico de Jean Baptiste Grenouille

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Grenouille, como se muestra en la obra, es un personaje no social, que establece un contacto escaso o nulo con la sociedad en la que vive. Es alguien que se refugia en sí mismo y en su talento, y que rehúye de las relaciones con otras personas, a no ser que éstas le proporcionen algún beneficio.

Todo esto, quiere decir que en el caso de Jean Baptiste Grenouille, no ha habido una socialización, fundamental para todo individuo social.

Inicialmente, carece de una socialización primaria, en la que el niño debe aprender “pautas de conducta de su medio social, que van configurando su propia identidad y constituyendo su forma de ser en el mundo”. Esta estructura básica, no se da en Grenouille, puesto que pierde a su madre siendo un recién nacido y se cría en un orfanato en el que, además, es una víctima de los constantes intentos de asesinato por parte de los demás huérfanos, que lo ven como una amenaza. Se convierte en un marginado desde niño. Durante su estancia en el hospicio de Madame Gaillard, se vuelve introvertido y acostumbra a desaparecer por las calles algunos días. Y, aunque recibe su correspondiente castigo, no cambia de hábitos, por dura que sea la reprimenda. Esto pone de manifiesto una total indiferencia, ya desde niño, a las normas que se le imponen, sin temer para nada el castigo que pueda recibir. De esta forma, salta a la vista, que Grenouille es incapaz de aprender una conducta establecida, y por lo tanto no puede realizar la socialización primaria.

A lo largo de su vida posterior, Grenouille aprende a trabajar en la curtiduría de Monsieur Grimal y, más tarde, comienza sus enseñanzas a cargo de Giuseppe Baldini, por lo que se puede decir que posee, en cierto modo, parte de una socialización secundaria. Sin embargo, puede que aprenda nuevas normas y valores, pero ni los pone en práctica ni, mucho menos, se rige por ellos. Valores tales como el compromiso ético o la solidaridad, no tienen cabida en la mente de Grenouille. Así pues, para él, el hecho de matar a otra persona, no supone algo malo, sobre todo si lo ve como algo necesario para llevar a cabo sus objetivos. No mata por placer o por odio hacia sus víctimas. A la hora de cometer un asesinato, no lo hace siguiendo un sentimiento o emoción, sino que es, más bien, un proceso mecánico: mata a las chicas para extraerles su esencia, la cual necesita para la fabricación de sus perfumes. Se rige por un trabajo metódico, con todo planeado pacientemente hasta el último detalle, y nunca pierde los nervios. Claro está que tampoco muestra ningún arrepentimiento por sus acciones. Más bien, ve a las personas que le rodean como objetos, sobre todo a las muchachas que asesina. Poniendo una metáfora, se podría afirmar que Grenouille quiere hacer una tortilla (el perfume), y que para ello, necesita romper unos cuantos huevos (que simbolizarían a las chicas). Al igual que para alguien normal y corriente, hacer una tortilla rompiendo huevos es algo absolutamente cotidiano y razonable, para Jean Baptiste lo es crear una fragancia matando jóvenes muchachas.

Otra característica de este personaje, es la incapacidad para integrarse dentro de un grupo sociológico, sea comunidad o asociación. En una comunidad, “el sentimiento dominante es la espontaneidad y la búsqueda gratuita de la unión como fin gratificante en sí mismo por encima de los intereses particulares de cada uno, en un clima de afectividad”. Así pues, queda bastante claro que Grenouille no sea capaz de vivir en una comunidad o formar parte de ella, ya que, principalmente, lo único que le importa son sus intereses personales, muy por encima de los de los demás (los cuales para él, ni existen). Además, la afectividad no es algo propio de Jean—Baptiste. Y en una asociación, “se tiene como objetivo sólo la satisfacción de una finalidad concreta. Las relaciones entre los componentes se limitan a ese campo y la unidad del grupo se mantiene por la coincidencia de intereses que los aglutinan”. Por lo tanto, Grenouille tampoco puede formar parte de ello, puesto que la única finalidad que él persigue, es inapreciable e imposible de conseguir por cualquier otra persona. Además, Grenouille es totalmente independiente de cualquier institución. Como dice en el libro de texto de filosofía, “toda sociedad es sensible de que el niño tiene una dependencia absoluta de la madre o de alguna persona que haga sus veces”. Pues bien, Jean Baptiste no sigue esta conducta, ya que es totalmente ajeno al cariño y el cuidado que puede ofrecer una madre, y de todas formas, tampoco es algo que le importe. Así pues, la institución familiar es algo inexistente en la vida de este personaje. Asimismo, tampoco participa de las instituciones básicas como la sanidad y la judicial, debido, principalmente, a la situación de la época en la que vive (Siglo XVIII). En cuanto a la institución educativa, Grenouille llega a ser partícipe de ella, aunque no muestra ningún interés en lo que le puedan enseñar, y prefiere una enseñanza autodidacta basada en lo que puede aprender a través de su olfato.

En cuanto a clase social se refiere, Grenouille se encuentra, sino en la más baja, en una de ellas. No posee riqueza, prestigio o poder, pero esto no parece preocuparle. Él posee un don capaz de proporcionarle todo lo que quiera. Al final de la obra, Grenouille se plantea la idea de usar el perfume para hechizar al mundo entero, para convertirse en un Dios. Pero en seguida deshecha esa idea, puesto que eso es algo que para él carece de sentido. Le da lo mismo ser pobre o rico, libre o esclavo.

Una parte de la novela a tomar en cuenta es en la que Grenouille se recluye voluntariamente en una cueva alejada de toda civilización. Al principio se siente feliz por escapar a la insoportable presencia de los hombres. Vive en esa cueva plácidamente durante años, con los recuerdos de los aromas que él ama, como el de la primera muchacha que asesina. Pero esta felicidad no le dura eternamente, puesto que pronto le atormenta el hecho de que puede captar cualquier olor menos el suyo propio. Descubre que carece de olor, y eso casi lo vuelve loco. Así se da cuenta de que esto es lo que hace que la gente lo trate como si no existiera. De esta forma, decide crear un perfume que haga que todas las personas, no sólo se den cuenta de su presencia, sino que también lo adoren y lo amen.

Y por último, Grenouille se da cuenta de que el mundo no está hecho para él. No soporta la vida confinado en una caverna, como tampoco es capaz de vivir rodeado de los hombres. No desea poder, ni siquiera ser amado o amar. Lo único que quiere es morir, y para ello decide volver a París y acabar allí sus días.

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