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El perfume

Carta de Jean Baptiste Grenouille

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La carta a continuación presentará a Jean Baptiste Grenouille, personaje principal del libro El perfume escrito por el autor francés Patrick Süskind. Antes de dar una explicación de la carta es importante mencionar que, este libro transporta al autor a la ciudad de París en sus tiempos más oscuros. El contexto en el que se desarrolla el libro es el siglo XVIII. Para la época, no existían acueductos ni sistema de aseo. Lo que afectaba directamente a la vida pública y hacía que la ciudad emanara olores putrefactos, enfermedades y constantes muertes debido a esta falta de organización e higiene. De esta forma, el autor realiza una crítica social y de Francia en la época a través de su personaje principal.

En la historia, Jean Baptiste Grenouille es un personaje marginado por la sociedad, carente de afecto. Pero, fue dotado con una cualidad que lo caracterizó a lo largo del texto, un agudo sentido del olfato. Esta característica ayudó a Grenouille a reconocer a largas distancias los repugnantes olores con los que vivieron las personas, transportando así al lector en el contexto de El perfume.

Para mostrar las habilidades y deseos de Grenouille, Süskind hizo suprema descripción en la historia de la llegada del personajes principal a Grasse, de el proceso con el que extraía los aromas, sobre los asesinatos cometidos por el personaje, la descripción de lo que era para Grenouille el aroma ideal y finalmente, las consecuencias del magnífico perfume de las 25 doncellas que ocasionó una orgía y la muerte de Grenouille, cuando es devorado por personas enloquecidas por el perfume.

Cabe resaltar que, la elaboración del perfume fue un detonante de la historia porque a raíz de su creación se explican los motivos de los actos de Grenouille. Mostrándonos, de esta forma, sus gustos, metas y satisfacciones; sin ser consciente de la frialdad y cinismo que caracterizaban sus relatos, presentando alegóricamente la parte más oscura y malévola del ser humano.

Teniendo en cuenta lo anterior, por medio de la carta a continuación, Grenouille contará, desde su perspectiva, cómo llegó a Grasse, de qué forma y qué medios utilizaron para llegar a obtener la fragancia más exquisita, un perfume perfecto. Dando explicaciones a los habitantes de Grasse cada motivo, cada hecho por los cuales ejecutó sus crímenes; plasmando, a lo largo de su escrito, sus inconformidades. Así mismo, el objetivo principal de la carta será explicar los motivos que condujeron a Grenouille al suicidio, dándole de esta forma un cierre completo al texto de Patrick Süskind.

La importancia de la carta redactada por Grenouille nace a raíz de la concepción que tiene el personaje de las demás personas. Él manifiesta y confiesa al resto de los personajes de la historia sus oscuros sentimientos a los demás, acción que ayuda al receptor del libro percibir el aura negativa proveniente de los seres humanos. De esta forma, el lector entra a reflexionar sobre los actos que pueden llegar a ser influenciados por sentimientos que se separan tajantemente de nuestra moral y esencias. Esta separación generados por sentimientos negativos, ayudan a las personas (incluso en la vida cotidiana) a cometer actos inaceptables para la moral que la misma sociedad nos ha implantado; actos que, muchas veces, a pesar de que se tenga el conocimiento moral de nuestro entorno son difíciles de controlar. Por esto mismo, la carta, al igual que el libro, muestra, mediante las consecuencias que trae el perfume de las 25 doncellas, una faceta de los humanos que sólo podríamos ver en ocasiones extremas.

La crítica indirecta realizada por Patrick Süskind se ve reflejada en otros autores. Por ejemplo, José Saramago escritor del libre “Ensayo sobre la ceguera”, otro libro que, al igual que El perfume, muestra la parte oscura del ser humano cuando se sabe que se han perdido los sentidos.

Carta de Jean Baptiste Grenouille

Queridos habitantes de Grasse (Francia y el mundo):

Mi sensibilidad olfativa para percibir los olores de los otros seres humanos, el carecer de mi propio aroma, ser rechazado y no tener ningún tipo de afecto me encaminó a alimentar la idea de encontrar una fórmula perfecta. Una fórmula que sólo me perteneciera, que me hiciera dueño y merecedor del afecto de los seres humanos. Un afecto que nunca recibí.

Aunque mi destino fue vivir y ser parte del oscuro mundo de ustedes, dueños de un repugnante olor; logré encontrar el placer de construir el camino hacia el final de mi vida.

Una hermosa mujer de cabellos rojizos, tez blanca, múltiples pecas en su piel y pureza virginal me enseñaron lo exquisita que puede llegar a ser una fragancia. Ella, con su presencia, con su existir enfatizaba su exquisito olor corporal, despertando en mí unas locas ganas de poseer tan maravilloso aroma. Matarla fue el primer paso para lograr mi objetivo final, crear el mejor perfume.

Mis objetivos me trajeron a Grasse, lugar en donde pensaba desarrollar mis habilidades como perfumista. Y vaya sorpresa fue encontrar en él aquel exquisito aroma de esa doncella a la que placenteramente asesiné en 1753. Desafortunadamente, para ese entonces no había explorado ningún método en el cuál extrajera completamente el aroma de un cuerpo sin desperdiciar una sola gota de ésta. Entonces, no me molestó esperar los 2 años necesarios para que la niña (quien emanaba el mismo aroma que aquella doncella de cabellos rojizos) se convirtiera en mujer, brindándome los aromas más deliciosos de Francia.

No tardé mucho en comenzar a experimentar diferentes formas de extraer olores. Aprendí varias fórmulas innecesarias y otras no perduraderas. Finalmente, logré encontrar la fórmula perfecta; para ello, necesitaba tener toda la ropa y todos los cabellos de la víctima; luego, su cuerpo sería empapado de grasa y envuelto en cuero, para así extraer el olor; después, le haría los procesos necesarios para que esta deliciosa fragancia fuese depositada en un valioso frasco, extrayendo lentamente la grasa del cuero.

Con cada paso, perfectamente descrito, hacia la adquisición del mejor perfume, se puede reconstruir fácilmente la identidad del asesino de aquellas 25 doncellas en Grasse. Identidad que nunca oculté ni negué, pero que fue borrada por el extravagante y agradable olor que expedía mí perfume en el momento de mi ejecución. Aquellas 25 doncellas poseían un aroma tan puro e inigualable, nacido de su increíble belleza, sutileza y castidad, que no sólo me enloqueció a mí, también enloqueció a un pueblo. Que, mientras deseaban ver la muerte de un asesino su perspectiva olfativa los hace cambiar su percepción. El perfume de las 25 doncellas, que me había aplicado, los hizo verme como un hombre sutil, inocente e incapaz de cometer un asesinato, un hombre que sin aquel olor no habría causado compasión en ustedes. Realicé una fragancia manipuladora, una fragancia que los lleva a realizar actos fuera de su moral, fuera de lo que es socialmente aceptado. Una fragancia que los haría cometer tanto actos equívocos que más adelante los haría sentir tanta vergüenza que ni podrían volverle a dar la cara ni a ustedes mismos, el silencio su mejor aliado.

Sin miedo, a pesar de la proximidad de mi muerte, sentía una inmensa satisfacción por haber alcanzado mi anhelada meta. No tenía angustias, todo lo que alguna vez había deseado lo tenía en un pequeño frasco en mi bolsillo.

Sin embargo, acepto haber sido un ser sin alma, sin corazón y sin amor aunque no porque realmente yo me sintiera de tal manera sino por seguir los prejuicios que alguna vez ustedes crearon de mí. Ahora, escapando de aquellas cualidades negativas que yo les doy a ustedes, seres hipócritas, no siento temor ni remordimiento de haber tenido tantos sentimientos de odio y repugnancia. No me arrepiento de aquellos tantos años que alguna vez viví lejos de ustedes, me sentía libre y en paz. Nunca debí volver a ustedes pues, hoy quiero recobrar tales sentimientos alejándome definitivamente de aquellos que me producen asco. Recordándoles los seres tan desdichados y débiles que son, que se dejan llevar por emociones creadas por la humanidad, haciéndolos perder el control y decencia que ellos mismos se han impuesto.

Por lo tanto hoy no le temo a la llegada de la muerte, hoy voy en busca de ella. Me dejaré bañar de tan exquisita fragancia, la cual me dio una razón para existir en el mundo al que fui condenado a vivir. Me dejaré bañar con orgullo, satisfacción y con la sonrisa más inmensa que disfruto sólo hoy, con la sonrisa que nunca conocí. Ya no existen motivos para estar o querer estar aquí, más motivos tengo para marcharme. Le di a mi vida el sentido de plenitud con el perfume y con ello he de terminar mi existencia; y si la búsqueda de aquel asesino aún persiste, hoy sabrán por qué termina.

Jean Baptiste Grenouille

Por: Seix Barral

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