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El perfume

El olor, el eje del libro El perfume

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El olor es el sentido más presente en esta novela, pues todo se describe por cómo huele porque el protagonista tiene un olfato prodigioso, lo que le lleva a crear los mejores perfumes. Pero él mismo carece de olor y el afán de crear un olor propio y que los demás le acepten le lleva a crear un perfume que hace que todos quieran poseerle; pero entonces se da cuenta de que en realidad él no puede amar a sus semejantes porque los odia.

El olor está presente en la novela desde la primera página, pero podemos dividirlos en tres apartados: el hedor de la ciudad, el aroma de los perfumes y las jóvenes, y la ausencia de olor del protagonista frente al del resto de las personas; y hay que tener en cuenta que es muy significativo que todo “huele a algo”, es decir, que no hay un olor característico del propio olor, o huele bien o mal, pero siempre en comparación con algo.

El hedor de la ciudad

Está presente desde la primera página con la descripción de las casas y la ciudad. El hedor está también en su lugar de nacimiento, pues es un mercado levantado sobre un antiguo cementerio.

El lugar destinado a la muerte era ahora el destinado a la compra y venta de alimentos, pero el olor seguía siendo tan nauseabundo como antes, aunque ahora estuviera dedicado a la vida. En ese mercado maloliente nació Jean Baptiste entre las vísceras del pescado. No sólo nació en un mercado donde antes había un cementerio, sino que además lo hizo en el puesto de pescados donde trabajaba su madre, peces sacados del contaminado Sena, donde iban los desperdicios de toda la ciudad; y nació entre las vísceras que caían al suelo.

El aroma de los perfumes

La primera vez que percibe el olor del perfume es en la parte rica de la ciudad y es entonces cuando decide que quiere poseer todos los olores nuevos.

En el taller de Baldini, uno de los más prestigiosos perfumistas de la ciudad pero que en realidad se dedica a copiar Pélissier, el perfumista de más éxito, crea una de sus mejores fragancias que hace que Baldini recuerde momentos felices de amor de su juventud.

Grenouille consigue crear un perfume que no es sólo una esencia, sino que evoca momentos y despierta sensaciones en quien lo huele, algo muy importante para la creación final.

Para el marqués de Taillade—Espinasse crea una fragancia mejor que la que él usaban en sus experimentos como purificadora.

El aroma de las jóvenes vírgenes

El 1 de septiembre de 1753 durante la fiesta por el aniversario del ascenso del rey al trono, Grenouille huele por primera vez el aroma de una muchacha joven y entonces comente su primer asesinato. La mata para poseer su olor y la huele hasta cansarse, hasta registrar todo su aroma en la memoria.

Jean Baptiste Grenouille asesina a 25 jóvenes para extraer su esencia captándola con capas de grasa donde queda recogido su olor, y así crea el mejor perfume del mundo: una fragancia que enamora al mundo.

El olor de los hombres

Todos los hombres tiene un olor peculiar, ya sean campesinos o nobles, pues las medidas de limpieza tampoco parecían llegar a las más altas esferas, de modo que se le podría atribuir al olor un poder igualatorio en este aspecto, pues todo era hedor. Llama la atención que sólo los adultos posean un olor desagradable, pues los bebés, como explica la nodriza Jeannie Bussie, huelen a caramelo y las jóvenes vírgenes poseen la fragancia más embriagadora que Grenouille haya olido jamás; quizás este contraste de olores se deba a que ni los bebés ni las jóvenes han perdido aún su inocencia y son sólo los adultos lo que ya forman parte de ese mundo maloliente y depravado, ese mundo de apariencias que domina la época barroca en la que vive el protagonista.

El padre Terrier, el monje que lo acoge tras ser ejecutada la madre de Grenouille por intentar dejarlo morir olía ligeramente a vinagre. La nodriza Jeanne Bussie, que amamanta al bebé una temporada huele a leche y queso de oveja. Era un aroma agradable (p. 14). Y ella misma le indica al fraile que no está dispuesta a seguir amamantando al bebé porque es extraño, no huele como los demás porque no huele a nada; ella describe el olor de los bebés normales. Momentos después el padre Terrier también se da cuenta de que el niño no huele a nada. Madame Gaillard, la segunda nodriza, lo acepta porque ella misma no posee olfato y no siente la ausencia de olor del bebé, pero los otros niños no lo aceptan porque no huele a nada, les da miedo e intentan ahogarlo varias veces hasta que deciden que es indestructible.

El curtidor Grimal huele a las pieles que trata y a los productos de limpieza: pieles putrefactas de animales, mezclar líquidos venenosos para curtir y teñir.

La ausencia de olor de Grenouille

Jean Baptiste no era agraciado, pues durante su infancia sobrevivió al sarampión, la disentería, la varicela, la cólera, una caída de seis metros en un pozo y la escaldadura del pecho con agua hirviendo […] le quedaron cicatrices, arañazos, costras y un pie algo estropeado que le hacía cojear. Y además había nacido entre la inmundicia, lo que quizás le condicionó para desarrollar un olfato prodigioso y carecer de olor propio.

Grenouille conoce a través del olor y, por lo tanto, sólo le interesa aquello cuyo olor pueda identificar. Lo que no tiene olor para él no existe, y le cuesta expresarse con palabras porque el lenguaje no refleja los matices que él capta por el olfato: conoce a través de la nariz, pues el olfato es el sentido más desarrollado que posee. Su primera nodriza es la primera en darse cuenta de que no huele como los demás bebés.

Cuando abandona a Baldini para dirigirse al sur, pasa siete años en una cueva alejado de los hombres recreándose en los olores que tiene almacenados en la memoria y es entonces cuando se da cuenta de que él no tiene olor. Pero la realidad es que no posee olor propio y eso le causa miedo. Ante su ausencia de olor decide crearse uno propio, provisional de momento, para oler como los demás. Gracias a esta mezcla olía como los demás y era reconocido en la calle, podía integrarse con la gente porque ésta le reconocía como uno de sus semejantes. Hizo una prueba en el mercado y funcionó: ya no era invisible para los demás.

Grenouille sabe ahora que puede crear el perfume que quiera y con él puede dominar a la gente, de modo que decide crear una fragancia que haga que el mundo se enamore de él, se cree un Dios. Y lo consigue cuando evita su ejecución tras rociarse con el perfume. Pero finalmente se da cuenta de que él no puede amar a los demás y se pone el perfume para ser devorado por amor.

Jean Baptiste no elabora sólo un perfume igual que el de los demás hombres, sino que cuando se le acaba crea otros para distintos objetivos. De este modo, variando los perfumes, conseguía dominar a los demás y obtener de ellos lo que necesitaba.

Por: Sara Checa Gómez

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