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El perfume

Jean Baptiste Grenouille y otros personajes

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El personaje central, Jean Baptiste Grenouille, es un muchacho pobre, huérfano que es acogido por Madame Gaillard, cuando su verdadera madre es ajusticiada por intentar cometer infanticidio. Su origen y sus primeros años de vida nos recuerdan sin duda alguna a personajes de la literatura universal como Oliver Twist o Moll Flanders. Por otra parte su condición física nos recuerda al famoso personaje creado por Mary Shelley, y que se convirtió en la encarnación de lo grotesco: Frankenstein. El autor nos lo describe como alguien que durante su infancia sobrevivió al sarampión, la disentería, la varicela, el cólera, una caída de seis metros en un pozo y la escaldadura del pecho con agua hirviendo. Como consecuencia de todo ello le quedaron cicatrices, arañazos, costras y un pie algo estropeado que le hacía cojear, pero vivía. Era fuerte como una bacteria resistente, y frugal como la garrapata (según Süskind). Esta descripción también nos hace pensar en otro personaje de la literatura bastante conocido como es Quasimodo. Jean Baptiste está obsesionado con los olores. Su vida gira en torno a la búsqueda del olor perfecto. El mal olor es sinónimo de enfermedad, y en algunos casos se asocia al propio demonio.

El autor no pasa por alto el tema de la brujería relacionado tantas veces con el maligno. Para el personaje el olor da categoría a la persona. No duda en afirmar que cuando alguien tiene un determinado olor la gente lo mira y lo trata como a una persona. Sin embargo, Jean Baptiste no huele a nada pese a que él posee un sentido del olfato prodigioso capaz de reconocer todos y cada uno de los aromas de la tierra. De esta manera logra entrar al servicio de un perfumista parisino, Baldini, quien se queda asombrado de su habilidad. Este tema de los perfumistas aparece a lo largo de toda la narración, y se nos muestra como un mundo donde surgen envidias, traiciones y demás artimañas para desprestigiar a un rival en la materia. Baldini envidia a Pelissier por su éxito porque lo considera un intruso en la profesión. El personaje de Baldini es codicioso, recela en todo momento de Grenouille hasta el punto de dormir con el cuaderno en el que tiene anotadas las fórmulas de Grenouille para crear sus perfumes. Es egoísta hasta el punto de que sólo siente afecto por su discípulo mientras este le sirva para ganar dinero. En el momento en el que Grenouille cae enfermo Baldini ve peligrar su negocio; y se comportar de una manera tan hipócrita que el fin que le espera es su justa medida. Cuando Grenouille logra abandonar a este amo pasa siete largos años en una cueva viviendo de lo que la naturaleza le proporciona. Se comporta como un salvaje incivilizado al estilo de Frankenstein. Cuando regresa a la civilización se convierte en un ser abominable cuyos cabellos le llegaban a las rodillas, la barba rala, hasta el ombligo. Sus uñas eran como garras de ave y la piel de los brazos y piernas, en los lugares donde los andrajos no llegaban a cubrirlos se desprendían a tiras. Su aspecto es tal que se convierte en el objeto de estudio del marqués de Tailla de Espinasse, quien lo toma por un espécimen científico. El propio marqués lo transforma en un ser humano cortándole el pelo, la barba, las uñas y vistiéndolo. Pero al igual que el perfumista Baldini sólo le interesa por sus experimentos científicos y su teoría del fluido letal. Cuando Grenouille se desmaya el marqués [...] se arrodilló junto a Grenouille y le dio aire, agitando su pañuelo de violetas, y conjurándole, suplicándole incluso, que se levantara, que no exhalara su último aliento, precisamente ahora, sino que esperase a ser posible hasta pasado mañana, pues de lo contrario la supervivencia de la teoría del fluido letal correría un gravísimo peligro. En esta ocasión Grenouille sólo interesa desde un punto de vista material y comercial, y no desde un punto de vista meramente humano.

Finalmente, Grenouille abandona al marqués una vez que ha creado un perfume adecuado para su persona. Su perfume. El perfume por excelencia. Un aroma que le permite caminar por las calles sin temor a que nadie se percate de su presencia. Observamos una falta clara de autoestima en el personaje que logra vencer sólo cuando cree haber encontrado ese perfume que hace que la gente se fije en él. Se siente alguien importante por el mero hecho de que las personas lo saluden, le estrechen la mano o simplemente le dirijan una mirada. Se siente completamente feliz por el olor que desprende. Esta transformación del personaje del hombre de las cavernas a un caballero decente nos sugiere el cuento de la Bella y la Bestia en el sentido de que esta última ha dejado de comportarse como tal gracias al cariño y las atenciones del marqués. Por otra parte, Grenouille ama a las fragancias que exhalan las personas, no a las propias personas en sí. Se siente atraído por sus olores corporales. Llegados a este punto de la narración el autor deja a un lado lo que es la vida y andanzas de su personaje principal para presentarnos otra historia. La narración de Laura y su padre Richis quien con el fin de protegerla de los ataques de un asesino en serie decide encerrarla en un convento hasta el día de su boda. Boda, que ha sido pactada de antemano entre las familias de los novios. Asistimos a un caso típico de matrimonio concertado entre los padres para aumentar las riquezas, y saldar deudas pendientes. Sin embargo, el destino es caprichoso y castiga a Richis. La serie de asesinatos perpetrados en la región son obra de Grenouille quien escoge a las jóvenes doncellas para después de matarlas robarles su olor corporal. El motivo de ello es crear el perfume perfecto. La obsesión del protagonista es tal que nos hace pensar en su falta de cordura. Se comporta de una manera poco convencional. Sin duda alguna se trata de una especie de perturbado como la gran mayoría de los asesinos en serie. Sobre este aspecto cabe destacar la semejanza con las novelas o thrillers policíacos en los que los propios agentes buscan sin descanso al asesino.

El final de la persecución tiene como resultado una situación dantesca y absurda sacada directamente del teatro de lo absurdo. Nada tiene que ver con lo que en un principio cabe esperar cuando el criminal está en manos de la justicia. En ese momento Süskind da un giro de ciento ochenta grados a la narración y libera a Jean Baptiste para dar paso a un cuadro bastante parejo a lo que eran las bacanales y orgías en la época clásica. Cabe recalcar dos apuntes. El primero de ellos hace referencia al perfume que Baldini tiene que crear y que lleva por nombre Amor y Psique en clara alusión a la mitología griega, y más en concreto a la leyenda de Eros y Psique, o la Razón y la Pasión. Y el otro sería establecer un símil entre la vida que lleva Grenouille con la de Lázaro de Tormes. Ambos personajes van dando tumbos por la vida de amo en amo hasta que llegan al final de su camino, o peregrinar por calificarlo de algún modo. Ambos son en cierto modo discriminados por sus amos, los cuales los utilizan para sus propósitos. Sin embargo, hay claras diferencias: Lázaro no es un asesino sino un pícaro; y por otra parte, el final del uno y del otro es diametralmente opuesto. En resumen diremos que El Perfume es una novela que deja huella en el lector que no puede quedarse indiferente ante ella. Le gustará, o la aborrecerá.

Por: Ángela Núñez

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